jueves, 16 de agosto de 2018

TIPOS DE PIEL

Existen distintos tipos de piel y cada uno de ellos con características distintas. Para un cuidado correcto de nuestra piel debemos hacerlo de acuerdo a sus necesidades, por lo que es primordial identificar cuál es nuestro tipo, necesidades y cuidados más apropiados.

La tipología de nuestra piel en gran parte está determinada por características hereditarias, pero también depende de nuestro nivel de hormonas y estilo de vida. Nuestra piel es un órgano vivo que está en constante renovación y por lo tanto va cambiando a medida que transcurren los años. Por esta razón, debemos examinarla periódicamente para poder ajustar nuestra rutina de cuidado de la piel cuando sea necesario.

PIEL GRASA:
La piel grasa es la más común en los jóvenes. Se caracteriza por presentar exceso de brillo, suele brillar durante o al final del día, en especial en la zona T del cutis (frente, nariz y mentón). Tiene tendencia a presentar granos y espinillas o acné. Sus poros son grandes y notorios, es por esto que en las mujeres el maquillaje no se mantiene intacto por mucho tiempo en comparación con las pieles secas.

Habitualmente nuestra piel se vuelve grasa durante la pubertad y puede permanecer con esta característica hasta los 25 ó 30 años. Aunque el brillo puede incomodarnos, una ventaja de un cutis graso es que las líneas de expresión y arrugas aparecen más tarde en comparación con otros tipos de piel. Por esta razón, no es recomendable erradicar totalmente la grasa de nuestra piel.

Para cuidar este tipo de piel al mismo tiempo que regulamos el indeseable brillo, es necesario usar productos purificantes y sin alcohol que nos retiren suavemente el exceso de grasa.


PIEL SECA:
Es el tipo más común en las pieles maduras aunque es posible encontrar pieles secas en personas jóvenes. En la mayoría de los casos se debe a características hereditarias y requieren mayor cuidado en la edad madura ya que pierden la humedad con mayor rapidez.

Este tipo de piel se caracteriza por presentar sequedad, escamas o grietas, principalmente en las mejillas. También por reflejar un aspecto blanco y tirante, es especial después de la limpieza o del baño si se realiza con agua caliente.
Sus poros son pequeños, lo cual genera una textura fina y uniforme y un aspecto agradable a la vista. Es por esta razón que en las mujeres el maquillaje se mantiene intacto por mucho más tiempo en comparación con las pieles grasas.

Una ventaja adicional de este tipo de piel es la ausencia de brillo, granos o acné. Sin embargo, puede irritarse con facilidad debido a la sequedad y tiene mayor tendencia al envejecimiento y a presentar líneas de expresión o arrugas prematuras. Debido a la pérdida de agua, la piel seca puede perder elasticidad y en algunos casos presentar taponamiento, lo cual se traduce en la aparición de espinillas.

Para cuidar este tipo de piel y mantenerla fresca, hidratada y libre de sequedad, es necesario utilizar productos hidratantes y libres de alcohol que la mantengan limpia y suave.


PIEL MIXTA:
La piel mixta presenta una combinación de características de la piel seca y grasa. Es un tipo de piel común, pero muy delicado y cuyo cuidado es todo un reto. Las personas con este tipo de piel presentan en su cutis exceso de grasa en la zona T, que comprende frente, nariz y mentón y falta de hidratación o sequedad en las mejillas.
Los hombres, a pesar de tener una piel más gruesa que la de la mujer, también presentan problemas de falta de hidratación en sus mejillas, sobre todo porque normalmente no tienen una rutina diaria de cuidado de la piel.

Cuidar una piel mixta no es una tarea sencilla. Si se utilizan productos para piel grasa, pueden regular el brillo de la zona T pero aumentar la deshidratación en las mejillas. Mientras que si se utilizan hidratantes muy densas pueden suavizar la textura de la piel fina, pero aumentar el indeseable brillo. Es necesario utilizar productos reguladores.
En algunos casos, cuando la piel es muy sensible o delicada, resulta más práctico y beneficioso utilizar un producto diferente en cada zona de la piel, grasa o seca.


PIEL SENSIBLE:
Como su nombre indica es el tipo de piel más delicado y el que requiere mayor cuidado en comparación con los demás. Su textura es delgada y fina, razón por la cual tiene tendencia a presentar venas o capilares rotos. También manifiesta reacciones alérgicas a casi cualquier tipo de producto de cuidado de la piel, cosméticos o perfumes.

Este tipo de piel se identifica fácilmente cuando se aprecian zonas rojas o rosadas en el cutis, en especial en las mejillas. También cuando se enrojece después de exponerla al sol o al viento. En general, es muy sensible a las condiciones climáticas. Su superficie puede presentar deshidratación, dermatitis, congestión y acidez.
Cuando la piel es sensible en extremo, lo más aconseja es utilizar tratamientos y cuidados recetados por dermatólogos especializados.


PIEL NORMAL:
La piel normal es el tipo de piel más deseado por todos.  Muy pocas personas gozan de él en la edad adulta ya que es el tipo de piel característico en la infancia. El cutis de quienes tienen suerte de tener este tipo de piel no presenta zonas con grasa en exceso, tampoco falta de hidratación. Normalmente su piel es suave y firme al tacto. Tampoco suele presentar brillos ni espinillas.

La textura de esta piel es mate, es decir, no opaca como para ser seca ni brillante como para ser grasa. En general, se encuentra en equilibrio conservando una humedad y un brillo saludable, lo cual no significa que no requiera de un cuidado básico.

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